martes, 24 de febrero de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Definitivamente en el enfoque tradicionalista no existía un profundo análisis de la definición de aprendizaje, por eso se llevaba como un sistema simple y aislado sin relación con el entorno, puramente cognoscitivo.
Ahora, la reforma educativa con un análisis más profundo del aprendizaje, propone y promueve al mismo por medio del desarrollo de competencias, donde el alumno crea su propio conocimiento, modificando sus esquemas cognitivos, de acción y relación con su entorno, a partir de conocimientos previos (teoría constructivista).
La reforma lleva el aprendizaje a un nivel más elevado, adicionándole la palabra significativo que incluye además de un enfoque constructivista, el psicológico humanista, resultando de esta fusión todo un proceso, que inicia a partir de esquemas cognitivos y de acción del alumno, que al ser enfrentado a un modelo creado a partir de una necesidad real del estudiante y con posibilidad de ser aplicado a su entorno (aprendizaje situado), de lugar a la interacción donde deberá modificar sus esquemas de conocimiento y acción. El proceso se complica con la intervención del trabajo colaborativo.
El papel de profesor a este nivel consiste en mediar el entorno, proporcionando las herramientas necesarias para la resolución del modelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario